INVIERTE TU AGUINALDO EN CASA, NO LO DERROCHES

 In Finanzas personales

 

Todo empieza por la percepción que se tiene de esta prestación: el aguinaldo no es “dinero extra” que llega a tus bolsillos, sino una recompensa por el esfuerzo de un año de trabajo.

Ahora que lo ves de esta forma, tal vez cueste un poco más de trabajo derrocharlo.

Si bien la temporada nos puede llevar a gastar en cenas, salidas y regalos, lo mejor al momento de recibir tu aguinaldo es tener un plan bien diseñado para darle un uso correcto del cual no te vas a arrepentir.

Para darle un mejor destino, puedes invertirlo en Cetes, Pagarés, y varios recursos más que te permiten las instituciones bancarias, pero también le puedes dar un buen cauce si lo inviertes en tu patrimonio.

Hoy te decimos cómo puedes invertir tu aguinaldo en casa para hacerlo rendir.

Arregla: si tu vivienda lleva varios meses esperando una reparación que no ha llegado, este es el momento. Puede ser una ventana estrellada, pintura, algún acabado que se desgastó o simplemente alguna instalación que requiere una mejora.

Los desperfectos que no se atienden son parte importante en el desgaste acelerado de tu vivienda, lo cual también afecta su valor en el mercado.

Mejora: tal vez tu vivienda no necesita una reparación, pero sí una mejora.

Aquí es importante identificar que hay elementos que no solo dan un empuje a la estética de tu casa, sino también incrementan su plusvalía, como puede ser el arreglo del mobiliario fijo (cocinas y baños).

Igualmente, puedes empezar con cambios sencillos, como las luminarias tradicionales por focos LED, los cuales representan una inversión que se paga en corto tiempo, por el ahorro en el consumo de energía. Lo mismo sucede con filtros, inodoros y llaves ahorradoras, y con elementos más complejos, como paneles solares.

Complementa: el aguinaldo también es una buena ocasión para realizar algunos gastos extraordinarios, que aunque no impacten en el valor real de tu casa, harán que te sientas más cómodo y disfrutes aún más tu patrimonio: con ello nos referimos a la adquisición o reemplazo de mobiliario (quizá un sillón que ya estaba muy desgastado o una silla para tu estudio), así como algunas mejoras que puedas hacer en tu jardín (un buen paisajista podría hacer mucho por las áreas verdes de tu casa).

 

Enfoca: si lo que quieres es más bien adquirir una casa, el aguinaldo también te puede funcionar para ello. No lo consideres para la inversión total, pues pensarás que es poco y que da igual si lo gastas en otra cosa; en cambio, si lo enfocas en algún gasto específico: reunir el enganche, realizar el pago de las escrituras o destinarlo a la mudanza, entonces tendrás una inversión cubierta.

Amortiza: ahora que ya consideras el aguinaldo como una herramienta que te puede funcionar para varias cosas más que no sean cenas y regalos, es hora de voltear a ver la cuenta de banco.

Buena parte de los mexicanos considera un porcentaje de su aguinaldo para el pago de deudas. En este sentido, debes incluir como deuda el pago de tu crédito hipotecario. Reserva algo del aguinaldo para cubrir los intereses o hacer algún adelanto para ese pago, verás como tu economía familiar te lo agradece en la cuesta de enero.

 

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