¿ES EL COLIVING UNA OPORTUNIDAD DE NEGOCIO INMOBILIARIO?

 In Mercado Inmobiliario

La generación millennial ha cambiado la forma tradicional de habitar –comprar o rentar propiedades— en más de una forma. Una de las más innovadoras, aunque de lenta inserción en economías emergentes, es el “CoLiving”.

Se podría decir que se trata de una extensión del CoWorking y, aunque éste es un término más conocido en la actualidad, no está de más recordar de qué se trata: el CoWorking es un espacio acondicionado para reunir a trabajadores, emprendedores y freelances en un entorno de oficina moderna, que propicia el trabajo colaborativo, facilita las herramientas de aquellos que no pueden o tienen por qué pagar una infraestructura más compleja, e impulsa equipos de trabajo en favor de mantener la posibilidad de nuevos proyectos.

Por su parte, el CoLiving surgió en Silicon Valley, en donde el precio de las rentas se ha multiplicado en años recientes gracias a la gran demanda de jóvenes que sueñan triunfar en las industrias Tech, y que además han encontrado dinámicas diferentes de trabajo.

Entonces, un CoLiving debe cumplir con diferentes características para ser realmente funcional.

En primer lugar, se trata de espacios conjuntos habitacionales divididos en pequeñas viviendas, privilegiando buena parte de los metros cuadrados construidos para albergar zonas que detonen el encuentro social.

Dicha vida común debe ofrecer, por supuesto, un lugar en donde los equipos de trabajo se puedan reunir, es decir, el CoLiving también se convierte en un CoWorking.

Asimismo, el CoLiving también integra áreas de recreación, sala de juegos, gimnasio, áreas para descansar, biblioteca o algunos otros elementos de vida común para sus habitantes.

De acuerdo con sitios como ElEconomista.es, la tendencia ha avanzado particularmente bien en países como Estados Unidos, Japón, España, Alemania y Reino Unido; es decir, el primer mundo ve con buenos ojos el CoLiving.

Pero, ¿qué ha pasado en México? Primero habría que explicar lo que sucede en Estados Unidos, nuestro punto de referencia para el CoLiving.

En la principal economía del mundo occidental, el trabajo freelance se ha convertido en uno de los motores más potentes de crecimiento: hay 57 millones de trabajadores freelance –4 millones más de los que había hace cinco años–, los cuales representan 35% de la población económicamente activa de aquel país.

Los freelances en Estados Unidos crecen por voluntad más que por fuerza, mientras que en México, el trabajador independiente lo hace por falta de oportunidades o buenas ofertas económicas en el terreno corporativo; de ahí que en este país el freelance no se desarrolle tanto en el ámbito de las profesiones (solo 60%, de acuerdo con Workana), sino de los oficios.

En México hay alrededor de 15 millones de freelances, pero su forma de habitar no coincide con los contextos que han impuesto las startups en Sillicon Valley, por ejemplo.

Por ello, es complicado pensar que la aceptación del CoLiving llegue pronto al país, pero no hay duda que será una oportunidad en el mediano plazo.

El asunto también pasa por temas de legislación: en México no se ha dado un plazo para emitir una regulación que permita generar coliving eficientemente. En los órganos reguladores de vivienda solo existen dos modalidades: casa-habitación u hotel-residencia temporal.

Al ser algo intermedio, el CoLiving requiere sus propios estatutos para otorgar seguridad al inquilino y al dueño del inmueble.

Si piensas comprar vivienda para hacer negocio en el mediano plazo, no descartes las nuevas tendencias para habitar, como el CoLiving, y empieza a cotizar propiedades en las colonias que se identifiquen con el tipo de público que buscará estas viviendas: jóvenes millennials y centennials, gente que brinda su trabajo a industrias creativas o empresas tech, e interesados en zonas donde la vida social y la oferta de coworkings corresponda con su forma de vida.

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